Quiere decir, la "nueva edad de piedra"–, es donde se produce el primer periodo de desarrollo tecnológico y social. Esta etapa se inició hace unos 12.000 años (10.000 a. C.) y se caracterizó por la creación de los primeros poblados y por la aparición de la agricultura, la ganadería, y la metalurgia. En éste período es cuando comienza el cultivo de ciertos cereales como el arroz, el trigo, el maíz, y de tubérculos como la patata.
De esta manera, el ser humano dejó de depender de la caza, la pesca y de la recolección de productos de las plantas silvestres, y se convirtió en autosuficiente; esto permitió que se pudiera adoptar un tipo de vida sedentaria, aunque algunas actividades como el pastoreo aún siguieron requiriendo de la práctica del nomadismo o del semi-nomadismo. La incorporación de este cambio de vida conllevó cambios en la alimentación y, de esta manera, se aprendió a fabricar pan y a elaborar bebidas alcohólicas.
La agricultura
A mediados del X milenio a. C. se produjo un cambio crucial que es el desarrollo de la agricultura, cambio calificado como "revolución" por el historiador australiano Gordon Childe; tuvo lugar en la zona del Creciente Fértil, y hacia el 7000 a. C. se extendió a otros lugares, como al valle del Indo, a Egipto (6000 a. C.), y a China (5000 a. C.). Por otro lado, en Mesoamérica también se han encontraron restos arqueológicos que confirman que la agricultura ya se practicaba en éste lugar en el 2700 a. C. A partir del 5500 a. C. se generalizó el desarrollo del regadío organizado y de la utilización, por parte de los sumerios, de mano de obra especializada.
La investigación tradicional ha tendido a concentrarse en la región del llamado Creciente Fértil pero los estudios arqueológicos realizados en el continente americano, así como en el este y sudeste de Asia, muestran que ciertos sistemas agrícolas que utilizaban diferentes tipos de cultivos y que funcionaban con el apoyo de determinados animales, podrían haberse desarrollado de manera paralela prácticamente en la misma época.
El uso de los metales.
El uso de los metales, el bronce y el hierro, suplantaron el sílex y otros materiales pétreos que hasta ese momento eran la materia básica para la elaboración de herramientas agrícolas, armas y materiales de construcción; esto hizo posible el poder disponer de objetos más duraderos y eficientes.
Después del cobre, se descubrieron nuevas aleaciones del cobre como el estaño o el plomo, que juntos dieron lugar a un nuevo producto, el bronce; este nuevo material es menos maleable, pero más duro. Un gran salto tecnológico se dio con el uso de la forja, estos hornos de alta temperatura hicieron posible la manipulación del hierro para producir herramientas aún más resistentes. Esta secuencia tecnológica ha configurado la denominación de las diferentes etapas de la edad de los metales: la edad del cobre, la edad del bronce, la edad del hierro.
Todos estos metales ya eran conocidos por el hombre preneolítico, pero éste no dominaba las técnicas para su elaboración y manipulación, técnicas que requerían de temperaturas muy altas
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